domingo, 28 de diciembre de 2008

SON 108 haikus




Hace dos años comencé a anotar a diario pequeños poemas en mi agenda. Como disciplina quizá, y porque también soy de los que piensa que la poesía debe formar parte de la vida de la gente en su día a día. Sin saber cómo, y robando el sitio a otros textos, la colección aumentaba y tomaba forma. Seducido por diversas lecturas, me topé con la lírica japonesa y el haiku. Dos años después, y en la antesala de un año nuevo, os presento el resultado: "SON" 108 haikus.

Si bien se trata de un libro muy breve, nunca llegué a sospechar, ya enfrascado sin remedio, la dificultad del proyecto y cuánto iba a llevarme. Lo depurado, pero profundo y a la vez en apariencia simple que supone el género, obliga a sacar del tintero algo más que una estrofa de tres versos. Tanto es así, que de estos 108 haikus seleccionados, pocos obedecen al rigor del purista, que los catalogaría como 'senryu', o quién sabe qué otro nombre. Quede aclarado que no me considero en absoluto un 'haijin', aunque he intentado seguir la métrica clásica igual que el que consulta una brújula, mas no era ese el objetivo. Mis oídos rinden preferencia a cierta melodía, que al final se impone, por encima de normas, convertido el verso en estribillo inalterable.

Aclaro también (y pido perdón por tanto retraso) ahora que menciono la música, que el libro cuenta con su "banda sonora". Por motivos técnicos, lo complejo de la grabación y del encargo, el CD musical saldrá cuando esté en su punto. Desde aquí agradezco tantas colaboraciones y sugerencias, y sobre todo el trabajo desinteresado, el talento y corazón que ha puesto el verdadero artífice del disco, el músico Juanjo Martín (gracias, brother). Merecerá sin duda una nueva presentación, pues promete ser una auténtica fiesta para los sentidos.

Este libro va dedicado a mi hijo de tres años, pues es su máximo inspirador. Su estructura en cuatro movimientos intenta reflejar los cambios estacionales, el ciclo de crecer, y el sentido que despierta la paternidad. "Son" es un título polisémico, que si bien en inglés remite a 'hijo', en español tiene un sentido más musical,'sonido agradable', y sentencia a la vez el subtítulo (sólo "son" 108 haikus). Por otra parte, en catalán su significado es 'sueño'. Y es
necesario expresar lo peculiar del título porque la obra sale en estos tres idiomas. No se trata de meras traducciones, (tampoco me creo capacitado para ello) son más bien adaptaciones, espero fieles a un mismo espíritu poético, de tal forma que podemos hablar sin embargo de tres libros diferentes. En resumen: tres libros y seis formatos -tres en tapa dura, dos en rústica y el digital en PDF- más el CD en camino. La fase de correcciones y pruebas de imprenta ha sido enrevesada, extraña. Puede que aún queden pequeños errores sueltos, alguna nota asonante, pero no desagradable.

El diseño era parte importante de esta historia, pues quería escribir un libro sobrio, pero no exento de belleza formal, algo que justificara convertir a otro árbol en papel. Fue mi hijo, con sus primeras pinceladas, quien me dio la idea de acompañar las páginas de algo sugerente, espontáneo. Al final, me decidí a ilustrarlo yo mismo, imitando una 'haiga', como se llama en japonés a estos poemarios, y tras una dura batalla por dominar la tinta, mi coqueteo con el 'sumi-e' se ha quedado en amor eterno y no correspondido (por su parte, está claro).

Los lectores juzgarán el valor artístico y literario de esta aventura. Por mi lado, admito que quemé un trozo de alma en el intento. Al final, una vez reposan los cuadernos en su lugar,
creo que ya no importan tanto las palabras ni su aspecto. Ha sido mucho lo recorrido en este viaje, y he descubierto un tesoro por el camino, intuyo que inagotable, o por lo menos alimenticio para unas cuantas vidas.



GRACIAS A TODOS Y FELIZ AÑO
R

P.D. Este es mi enlace a las obras en Lulu.com
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