puesto que conservas las manos
Puesto que conservas las manos, puedes escribir manuscritos. Incluso puedes, como ahora, mecanografiar todo aquello que se te pase por el cráneo. No importará demasiado si cometes faltas, o si son estupideces o divagaciones. La historia no te juzgará, ni las generaciones futuras, ni tendrá mayor trascendencia que algún lector transeunte, de salto en salto, perdido entre tantas redes, se sienta incomodado, con esa certeza tonta de seguir malgastando su tiempo en tonterías.Lo importante es que tus manos no se detengan, ni hagan esas cosas repetitivas y aburridas con las que pretenden escapar de su destino. Las manos adornadas de anillos, pintadas de rojo, cálidas por su ejercicio recuperado, sudorosas también por culpa del bochorno del verano, pero vete tú de vacaciones, y deja a tus manos: deben tanto trabajo, hay tanto atraso en la misión para las que fueron elegidas... Hazte a un lado y no temas, ellas sabrán qué hacer, cómo continuar su tiqui-taca, y seguir el dictado invisible que si quieres (nada te lo impide salvo ese estado infantil de distraído crónico) puedes observar, y hasta disfrutarás de sus juegos.



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